Clínica de obra
Edición, acompañamiento, lectura crítica e impulso creativo: todo a la vez
Edición, acompañamiento, lectura crítica e impulso creativo: todo a la vez
La clínica de obra es un espacio de trabajo sincrónico y personalizado sobre un texto que estés escribiendo o una idea creativa que necesites bajar a tierra. No se trata solo de corregir: se trata de leer, escuchar, pensar y decidir en compañía.
Trabajamos en sesiones uno a uno, durante dos horas aproximadamente, y revisamos el material en profundidad. Leo en voz alta y analizamos qué funciona, qué no, qué falta, qué sobra y qué todavía no encuentra su forma. La clínica no impone una voz ni un camino: acompaña a que el texto encuentre el suyo.
Sin prisa, pero con ritmo
A la mayoría de las personas que eligen trabajar de esta manera la dinámica les sirve para adquirir un ritmo de trabajo y sostenerlo en el tiempo. La entrega de avances y la “presión” extra del encuentro con un otro funciona como impulso para dejar de procrastinar y sentarse a escribir.
Distanciarse para ver mejor
Cuando leo el texto en voz alta, se produce un efecto clave: quien escribe puede, por un momento, tomar distancia de sus propias palabras. Ese acto silencioso de escucha permite ver con mayor claridad y volver a mirar el texto con ojos nuevos. Algo así como alejarse para crecer.
Las palabras suenan
La lectura en voz alta interpela al oído. Ya no solo importa lo que el texto dice, sino cómo suena. La vista suele perdonar errores, repeticiones, patrones y cacofonías que el oído detecta de inmediato. En la clínica trabajamos ese nivel sonoro que tanto define la calidad de una prosa.
Aprendizaje en proceso
A medida que el trabajo avanza, quien escribe empieza a reconocer sus propios vicios, estructuras sintácticas y elecciones léxicas recurrentes. Repasa normas gramaticales olvidadas e incorpora herramientas que no solo mejoran ese texto, sino también los que vendrán. La clínica deja marcas que perduran.
Mucho más que dos
Más que escribir o editar juntos, el corazón de la clínica es el diálogo. Pensar un texto acompañado por una profesional que sabe hacer las preguntas correctas transforma el proceso. Las ideas, dudas, hipótesis y decisiones que surgen de esa conversación siempre potencian la escritura.
Nada es tan extraordinario como nos quieren hacer creer los LLM
No esperes de mí una catarata de halagos. Me acerco a los textos con un profundo respeto. Llevo más de diez años corrigiendo y conozco a la perfección cuánto cuesta avanzar y cuántas inseguridades se ponen en juego al compartir lo que escribimos.
Señalo las fortalezas, sostengo un clima de confianza y escucha, pero también soy muy rigurosa: marco absolutamente todo lo que no funciona, lo que no se entiende, lo que no se sustenta, lo que suena mal o lo que convendría eliminar. Mi trabajo es contarte todo lo que encuentro y pensar, a la vez, la mejor manera de solucionarlo. Por eso, la mayoría de las veces reescribo esos fragmentos deficientes y sos vos quien tiene la última palabra.
Si creés en el poder de la conversación y en la potencia de las preguntas correctas, escribime y empezamos a trabajar con tu obra.