Dónde poner las comas: Google Ads me advierte que mis anuncios se publicaron ante esa búsqueda. Me asombra y me entusiasma por igual que todavía haya personas atreviéndose a esas preguntas. Pasada la fascinación inicial, ya todos sabemos que ChatGPT alucina y se equivoca. Me doy cuenta de que es un buen tema para un post. Ya escribí este sobre los signos de puntuación, pero la coma, esa puerta giratoria del pensamiento según Córtazar, merece una publicación aparte.

¿Dónde poner las comas, entonces? Algunas van sí o sí en determinados lugares, otras no van nunca y algunas otras, las que despiertan todas nuestras neurosis, son optativas. ¿Optativas? Dale, no me hagas elegir. Sí, cuestión de matices de sentido, bordes finiiitos, los precipicios de la puntuación. Esos casos en los que la normativa baja la espada y empieza a hablar en términos de “recomendaciones”, “sugerencias”, “intenciones”, “lengua esmerada”, “usos mayoritarios” o “preferencias”. Algo así como nuestro argentinismo “vofi” o el polisémico “vamos viendo”, pero en versión academia.

Como regla general, y antes de ir a los ejemplos, me gusta volver al desafío del equilibrio: no queremos textos cuyas comas nos hagan sentir que andamos a los saltos, parando todo el tiempo, pero tampoco nos gustan esas oraciones eternas, repletas de palabras sin ninguna puntuación que nos dé pistas de cómo jerarquizarlas. Con esa brújula en mente, repasemos algunos de los usos principales:

Comas para delimitar elementos periféricos de la oración que interrumpen el desarrollo informativo: incisos, interjecciones, vocativos y apéndices confirmativos

¿Y todo esto qué es? ¿Con qué se come? Vamos de a uno.

Incisos

Hay incisos para todos los gustos, pero en términos generales vamos a pensarlos como información incidental, como elementos que amplían, rectifican, precisan o contextualizan la información central de la oración. Pequeños desvíos, permisos, recuerdos o digresiones muy propias del pensamiento humano o de la conversación a los que debemos separar del resto mediante comas (¡siempre dos!) para ordenar la lectura.

La clave es que los incisos muestran cierta autonomía gramatical y semántica respecto del enunciado. Y más clave aún es el alcance de esa autonomía porque si resulta extrema peligra la coherencia de la oración.

En la oralidad, cuando pronunciamos los incisos, la entonación cambia, tiende a producirse una inflexión. Y si bien vamos a derribar las relaciones estrictamente causales entre la entonación y la ortografía (con la que tanto nos machacaron en la escuela primaria), es importante volver a la voz para repensar cómo el sonido se refleja, o no, en la escritura.

Los incisos, entonces, pueden constituir estructuras explicativas:

  • Los libros de Andrés Neuman, el escritor porteño-granadino, son imperdibles.
  • Las comas, así de malditas, van a conquistar el mundo.
  • Esa cartuchera, de colores extravagantes, no se consigue en ningún lado.

También puede ser construcciones absolutas de participio o de gerundio:

  • Una vez corregido el documento, se envía a la imprenta.
  • Ayudándose de un diccionario, pudo conocer el significado de una palabra.

Se consideran incisos, además, las expresiones de carácter accesorio, sin vinculación sintáctica con el resto del enunciado:

  • No para nunca, ¡qué terrible!, se va a enfermar.

Ahora bien, hay veces en las que el uso de la coma en los incisos responde a la intención comunicativa y su carácter incidental o periférico se tensiona. Veamos el ejemplo que da la RAE:

  • El actor apareció en escena junto con el director de la obra
  • El actor apareció en escena, junto con el director de la obra.

¿Me importa contar que apareció el actor en escena o que lo hizo con el director? ¿Quiero poner el énfasis en el quién o en “junto con”?  De nuestras respuestas dependerá la colocación o no de la coma.

Ay de mí, interjecciones

Acá no andamos con vueltas: si hay interjección, hay coma. La interjección es una expresión exclamativa que se usa para manifestar sentimientos o reacciones afectivas, para inducir a la acción o para apelar al interlocutor (fórmulas de saludo y despedida). Conservan su autonomía sintáctica y por eso se colocan siempre entre comas.

  • Hola, ¿cómo estás?
  • Che, ¿hasta cuándo vamos a discutir estas comas?
  • Ay, caray, no lo había pensado.
  • Bah, olvidate de lo que te dije.

Vocativos: la coma que salva vidas

Los vocativos, aquellas palabras usadas para referirse al interlocutor de forma explícita, se aíslan siempre entre comas. Cuando ello no ocurre, peligran vidas, como lo muestra este famoso ejemplo: “Vamos a comer niños”, versus, “Vamos a comer, niños”.

El caso de la coma de vocativo da cuenta de cómo las pausas no siempre se reflejan en la escritura. Cuando saludamos a nuestro interlocutor en la oralidad, casi nunca hacemos una pausa y, sin embargo, la escritura de la coma aquí es prescriptiva.

¿Seguimos con los apéndices confirmativos, mi querido/a lector/a?

Apéndices confirmativos

Los apéndices confirmativos se separan siempre del resto del enunciado mediante comas. La RAE los define como “expresiones interrogativas de refuerzo que cierran algunos enunciados aseverativos”. Se convierten en una especie de muletilla con la que buscamos la confirmación de nuestro interlocutor: ¿no?, ¿verdad?, ¿viste?

Comas para delimitar ciertos miembros o grupos sintácticos en la oración simple

Su colocación, o su inconveniencia, depende de la función sintáctica que cumplan esos grupos. La brújula ortográfica aquí vuelve a indicar que no se separan con comas aquellos sintagmas estrechamente vinculados semántica y sintácticamente.

No se coloca coma entre sujeto y predicado, aunque hagamos una pausa allí cuando leemos o aunque el sujeto sea eterno (la excepción a esta regla se produce cuando el sujeto es una enumeración que termina con la palabra etcétera o cuando después de sujeto se abre un inciso).

✗Quienes hayan entendido todos los usos de las comas, recibirán un premio.

✓Quienes hayan entendido todos los usos de las comas recibirán un premio

Siguiendo esta regla, es incorrecto también separar con una coma el verbo de aquellos complementos que este exige: complemento directo, indirecto, predicativo, complemento de régimen y complemento agente.

✗Estefanía le compró a su hijo, un libro de historietas.

✗Todos los empleados quieren, irse de vacaciones.

Comas y complementos circunstanciales

¿Qué pasa con las comas y los complementos circunstanciales? Primero, ¿qué eran los complementos circunstanciales?  La información que aporta datos de contexto: dónde, cuándo, con quién, por qué, para quién, a través de qué medio transcurre la acción denotada por el verbo. En este caso, como la relación con el verbo es menos estrecha, la coma puede colocarse o no.  Digamos que la cosa se pone pantanosa.

Por regla general, estos complementos pueden aparecer separados con comas cuando se ubican antes del verbo. Se recomienda colocar las comas cuando el complemento es extenso:

  • En los días de sol de aquel febrero porteño, explicar el uso de la coma era muy tedioso.

Si el complemento es corto, en cambio, es preferible omitirlas:

  • En Formosa todos los niños participan de taller de lectura.

Si el complemento circunstancial se coloca al final de la oración, es muy raro que vayan precedidos por la coma, salvo cuando la información se considera información incidental.

  • Explicar el uso de la coma era muy tedioso en los días de sol de aquel febrero porteño.
  • Explicó todos los usos de la coma, aquella tarde soleada. Si coloco la coma, lo relevante es la explicación de la coma, no en qué circunstancias ocurrió.

Comas y complementos no verbales

Se coloca la coma cuando estos complementos no verbales se anteponen al elemento del cual dependen.

  • Complementos preposicionales de las construcciones partitivas: De sus compañeros de trabajo, la mitad estudiaron Economía; De los objetivos propuestos, ninguno sonó convincente.
  • Grupos cuantificativos que preceden al primer término de la comparación: Más que un dilema discursivo, es un desafío político.

Comas y complementos que inciden en toda la oración

Se escribe la coma detrás de adverbios, grupos adverbiales o preposicionales que afectan o modifican a toda la oración. Pueden indicar frecuencia (generalmente, ocasionalmente, habitualmente), expresar la actitud del hablante frente a aquello que dice (sinceramente, honestamente, con la mano en el corazón), incluir una valoración respecto del enunciado (afortunadamente, por suerte, lamentablemente) o indicar el punto de vista desde el cual se habla (musicalmente, técnicamente, desde una mirada económica).

Ahora bien, otra vez las excepciones: si estas expresiones no afectan a toda la oración, sino a alguno de sus miembros, no exigen la escritura de comas.

  • Sus ideas son técnicamente perfectas.
  • Nunca dice las cosas sinceramente.

Dentro de este grupo se incluyen también las expresiones de carácter introductorio: en cuanto a, respecto de, con respecto a, en relación con.

  • Con respecto al tema de la reunión de la semana pasada, todos estuvieron de acuerdo.

Comas y unidades coordinadas

  • Se separan por comas las oraciones yuxtapuestas con sentido distributivo: Unas se pasan la vida explicando el uso de las comas, otras leyendo, otras tomando sol.
  • Se coloca la coma ante las oraciones coordinadas que se introducen con las conjunciones pero, mas, aunque, sino: Rompé todas las reglas que quieras, pero primero debés conocerlas.

Comas y conectores textuales

En este post me explayé sobre la función de los conectores textuales y sus funciones, así que aquí nos vamos a limitar a mencionar algunas reglas sobre la escritura de las comas. Cuando aparecen al comienzo o en el medio de la secuencia a la que afectan, los conectores se colocan seguidos de comas.

  • No le fue bien, es decir, no va a participar otra vez.
  • Se fue a los gritos de la oficina. O sea, no la llaman nunca más.
  • Ella ama escribir bien; a él, en cambio, le da lo mismo.

Sin embargo, aquí también le hacemos lugar a la neurosis: si tenemos la seguridad (¿cuándo la tenemos por completo?) de que no se van a producir ambigüedades, es posible suprimir las comas que enmarcan a los conectores para ganar fluidez:

✓Y, entonces, se fue dando un portazo.

✓Y entonces se fue dando un portazo.

Cuando los conectores se ubican a final de la secuencia a la que afectan, deben ir precedidos de coma.

  • Sería bueno que le dediques más tiempo al estudio, cuatro o cinco horas, por ejemplo.
  • Ella era muy aplicada. Muchos la criticaban, sin embargo.

Comas y elisiones verbales

Se coloca coma para marcar la omisión de un verbo, ya sea porque fue mencionado con anticipación o porque se da por sobrentendido.

  • Cuatro por dos, ocho.
  • El hijo mayor está en la escuela; el menor, en la casa.
  • Florencia, lista para el examen.

Aquí terminamos con este breve repaso que intentó responder a la pregunta dónde poner las comas. No fue exhaustivo, las reglas son muy numerosos, pero espero que haya servido como un pantallazo inicial para querer saber más o para recordar algunas reglas olvidadas. Te recomiendo que leas este post de Cálamo y Cran sobre la coma y los tópicos y, si querés que revise las comas de tu texto, no dudes en escribirme.

 

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